Baking is a great escape. It's happiness. It's creative. It's good for your health. It reduces stress.
Maida Heatter's
Baking is a great escape. It's happiness. It's creative. It's good for your health. It reduces stress.
Maida Heatter's
“El hombre que ha empezado a vivir seriamente por dentro, empieza a vivir más sencillamente por fuera.”
Ernest Hemingway
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Mito o no, en verano el zumo de zanahoria es estupendo para broncear la piel y adquirir ese lindo color canela, eso sí, con mesura, mucha mesura que el sol es cosa seria....Mi amor, coma zanahoria para fortalecer los ojos, otra de las cosas que me dice aún hoy en día mi abuela y mi madre. La zanahoria, confieso que en ensalada sobre todo rallada, no me gusta mucho, no sé, pero no me baja, se queda atorada en la garganta. Otra cosa es en zumos, pasada por vapor, en sopas, cremas, galletas, bizcochos, ...o mejor a pedazos (que a pedazos sí me gusta más..., las incoherencias de la vida, pero mejor de las texturas). Mientras pelo algunas para realizar esta torta de zanahoria, cargada de ellas, con almendras y una nube de claras a punto de nieve, esta torta rústica y medio feíta la pobre..., llega en este día, eso sí con un maravilloso sabor. Hoy la protagonista es la zanahoria con más almendras ^_^____________
Impresionada he quedado, sorprendida de alegría, cuando probé luego de una noche de dejar reposar en el refrigerador este pedazo de bizcocho crudo de la llamada "cocina sin fuego" "cocina viva" o "raw food".
-Zanahoria por doquier, ¡zanahoria!. ¿Hace cuánto que no volvía a preparar algo horneado con esta delicia de color naranja?. El fin de semana pasado he estado por fuera de redes, desconectada y cuanto bien me hace..., disfrutando de días de bicicleta con Mr.G, días de sol, haciendo vueltas, subiendo y bajando montañas porque esta ciudad es un sube y baja, para llegar al centro tenemos que bajar mucho y luego subir para el regreso tener más subida y acá me acuerdo de mi Lu querida..., un día de esos en que salimos en bicicleta y felices bajamos muy rápido hasta nuestro punto de helados italianos que era el destino final una tarde de octubre..., para luego después de zamparnos varios helados mirar la bicicleta y lo que nos esperaba... a subir y bajar lo que nos comimos, pero así es que nos mantenemos en forma, a punta de pedal.
Un clásico de mi casa el estofado húngaro, de muerte lenta porque queda delicioso, éste es de esos platos que reconfortan el alma en un día frio y lluvioso. Calientan el cuerpito y lo dejan muy feliz.