Al filo del 16, pero aún lo es...
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Al filo del 16, pero aún lo es...
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Retomando blog y luego de varios días perdida, entre viajes de despedidas, celebraciones y dormidas en aeropuertos..., ya regreso con una participación que me gusta mucho por todo lo que se aprende, donde la composición y las preparaciones hacen parte de la conjugación del todo que parte de una foto en esta entrega.
Esta receta es un sueño cumplido..., resulta que hace años en mi ciudad natal frecuento un restaurante delicioso en el que la cocina tailandesa, camboyana y en sí la cocina oriental se manifiesta en cada bocado.
La pasión, esa palabra que muchas veces se escucha, aquella que se leé, palabra mágica para la vida junto a otra llamada libertadad. Cuándo se hacen las cosas con pasión, muy seguramente no importará la hora y a su vez el tiempo volará sin darnos cuenta, muchas veces ni siquiera habrá retribución económica, tan solo hacemos esto o aquello por el mero hecho del gusto, del disfrute, del aprendizaje, sin importar nada más..., tan solo lo hacemos con intensidad, responsabilidad y gusto, claro esta muchas veces podemos tener esa pasión frenetica y desmedida que incluso nos puede afectar otros ámbitos por la intensidad que se le pone a dicha tarea, hobby o para los suertudos trabajo. Pero también el factor tiempo, juega un papel importante, muchas veces por más pasión que le pongamos a las cosas, sencillamente no se puede lograr todo lo que se proyecta, porque quizás esas metas son tan elevadas que podemos llegar a colapsar (eso es importante saberlo y manejarlo).
Comenzamos el mes que más me gusta del año,que además de celebrar años de vida...; la magia que tiene en el clima me gusta mucho, con días calidos y otros con sus días locos de frío como los que estamos pasando este fin de semana..., inicio mes con uno de los ingredientes que más me gustan y que hacen parte de mi ingesta diaria de hidratación en el agua con limón que tomamos en casa. Limones por acá, limas por Europa. Hoy desde Sicilia llega esta torta Caprese al limón, que además de ser apta para celiacos, lleva chocolate blanco y acá ya muchos pueden caer rendidos como me sucedió ante esta delicia...
Finalizamos septiembre con flores de pan brioche..., - a que ha quedado ¡súper "cute" este bouquet!. Acompañado con relleno de mermelada en este caso de melón que adapté a mi gusto, luego de no encontrar más kiwis y de tener los melones a un precio estupendo (aunque no es la fruta que más me gusta, tampoco le hago el feo...), por estas épocas en que el verano ya casi toca las puertas y las chicharras suenan como locas en los parques y arbolitos, ayer mientras escribía estas palabras los nubarrones llegaron y con ellos la lluvia anhelada hace semanas, luego de una sequía de varios meses..., el aire se refresco, los pajaritos revoloteaban más felices y yo junto a ellos suspiré de felicidad.
Recuerdo que la primera vez que comí berenjenas, fueron asadas en una lasaña de vegetales, muy rica por cierto, aquella vez la textura carnosa de esta verdura me sorprendió, la asocié con el sabor de algún tipo de seta por tener esa textura carnuda así que para mí puede llegar a compararse con carne vegetariana por esa rica textura y sabor y aunque esta receta lleva carne, se puede suplir por tomates y resultar igual de rica.
Septiembre el mes de las moreras por estas latitudes es añorado por la suscrita... ya les he contado de los arboles de aguacates, mangos, acerolas, pitangas y moreras, entre otros que tenemos por las calles de nuestro vecindario "casi rural"..., donde la variedad de pájaros entre los que se destacan los loros que van volando siempre juntos y emparejados, revoloteando en medio del cielo azul, acompañan las recolectas de moras silvestres.
Ya era momento para traer algo dulce, esta vez un pan típico de Eslovenia, un clásico que tiene un lindo aspecto interno, en forma de espiral el relleno que puede ser a gusto de cada uno, con versiones por montones, como resultado tenemos un pan tierno, con ese maravilloso relleno en este caso de nuez del nogal, almendras, especias ha sido el compañero de los desayunos y del dulce de la media tarde por estos días.
Me confieso una ratona completa, los quesos son mi debilidad, si los ponemos en pasteles, panecillos, bollos, tartas, arepas, envueltos (tamales), en fin que en Colombia hasta en el agua de panela (bebida de panela con agua) hace parte de los días fríos. Hoy estos pastelitos llenos de una bola de quesos combinados entre menta, sultanas y algunas especias están para pedir balcón.
Septiembre con su tiempo seco por estas latitudes y visos del calor que se vislumbra a lo lejos, añorando lluvias que por el norte no cesan..., esta receta de hoy, hace parte de una mezcla y combinaciones de oriente, adaptaciones que con una foto se van dando; en esta ocasión hice un ejercicio con Mr.G y le mostré la foto y no se imaginan el resultado y resumen de sus palabras para la foto por lo que doy una parte del crédito a sus ideas.
Hoy nos vamos a Puerto Rico viajando a su gastronomía, con este pastelón formado por varios niveles de carne molida, queso y capas de plátano macho que para el caso hice al horno, les comparto esta entrada.
No sé si alguna vez se vieron una película de esas bonitas, donde hay una abuelita tierna que con amor enseña delicias dulces..., en este caso aquella abuelita encantadora es Tokue (Kirin kiki) de una Pastelería en Tokio (Sweet Bean). Y a qué viene al caso ella, pues este brownie me la recuerda por completo...
Cuando buscamos ideas para preparar tofu, muchas veces se pueden encontrar diversas preparaciones, pero esta es sin duda una deliciosa forma de probarlo. Un plato completo con proteína vegetal y animal, donde el tofú, junto con la carne de cerdo, la guindilla y el miso, entre otros aderezos y salsas orientales, hacen de este plato una autentica explosión de sabores intensos, donde la comida china, más exactamente la comida de la provincia de Shishuan, hace presencia...
Comenzamos septiembre y el año a partir de este mes no correrá, sino que volará en un dos por tres, el ritmo ya comienza a sentirse en la blogosfera, donde muchos regresan de vacaciones y por acá retomamos participaciones con las pilas puestas.
Un trío de colores se asoma por la ventana esta mañana en el blog y despedimos agosto y sus vientos con esta tatin a mi estilo, sabores intensos y colores vibrantes que nos invitan a compartir un buen pedazo de esta tarta.
Con estas alitas marinadas, entre los más lindos tonos caramelizados y una salsa brutal, e irresistible..., me inició con la pasta de miso un alimento a base de soya, granos y sal marina, que es fermentada con un tipo de hongo denominado koji; un alimento rico en fitoestrógenos, del que también se dice puede ayudar en la recuperación de la flora intestinal, estimular la digestión y como dato en Japón, suelen comenzar el día desayunando con Miso para dar energía al cuerpo.
Este mes de agosto que ya va acabando me lo he disfrutado por completo porque pude estar más tiempo haciendo recetas, en medio de la calma vacacional de la mayoría de blogs, los pocos que seguimos, sigilosos vamos culminando este mes de agosto, donde la primavera empieza a verse por estos lados, un poco tímida los árboles comienzan a aparecer con sus lindas flores, los que más me gustan y que son muy famosos por acá son los Ipé que en esta ciudad priman los de color amarillo, los hay de color púrpura, rosa pálido, blancos, morados, en fin... Un árbol muy brasileño que en primavera es protagonista completo.
{...repito cita porque me encanta! }
Hace tiempos que hago arepas alternativas que llamo, son relativamente rápidas y sustituyen el pan cuando no tenemos en casa, una alternativa llena de fibra con una mezcla de harinas entre queso que realmente queda deliciosa...

Comenzamos fin de semana y regreso con una tarta clásica, esta vez llego con participación especial, luego de seguirle la pista por varios meses..., el tiempo me lo permite y al ver que se trataba de una versión de pie americano haciendo la masa casera como premisa para esta ocasión; pero mejor decir, que más que pie la opción era abierta a tarta de frutas, ya saben lo que me gusta jugar con esas masas y hacer versiones a gusto de la suscrita, no quise alejarme mucho del pie americano o quizás sí, ya juzgarán...
De nuevo llego con otra receta con piña y es que revisando en el blog, solo tenía este batido en el que uno de sus ingredientes es precisamente esta fruta, así que me redimo con ella y luego de la piña asada con canela esta semana hago doblete, porque viviendo en un país donde se producen piñas por montones, siendo Brasil el segundo productor a nivel mundial..., no hay excusa para no traerla, aprovechando un par de piñas que compré en el punto perfecto de maduración la semana pasada.
Desde hace relativamente poco he desarrollado mi gusto por la piña y es que no la podía ni oler..., pero como ya muchas veces he dicho, la gente cambia y creo que con el tiempo y otro factor que tiene todo que ver (el estar en un país diferente a tu tierra natal), te hace experimentar y conocer nuevos sabores, o por lo menos darle la oportunidad a otros productos que no hacían parte de tu alimentación tradicional; que aunque hay mucha piña en mi país de esta manera nunca la probé allá.
Hace un mes tenía guardada esta receta entre las tantas que se van represando en el stock de recetas por publicar y con el fin de la cosecha que ha llegado, creo que era hora de compartir esta receta. Generalmente por estas latitudes, los aguacates son pan nuestro de cada día en casa, debido el buen precio que tienen; ya los que conseguimos por las calles en los alrededores del barrio..., esos sí se acaban a mediados de mayo; pero en el mercado podemos conseguir ejemplares criollos de diversos tipos, este año hasta mediados de julio el precio estuvo perfecto.
Acá vamos de nuevo comenzando semana, esta vez con una receta que me cautivo desde el primer momento en que la vi. Porque nada más rico que un pan hecho en casa y si es un pan plano esos me matan, pero... si al leer los ingredientes, veo que lleva yogur y ghee alucinó de la emoción por probar e intentar imaginar el sabor de este pan. Así que, mejor es no quedarse con las ganas... y hacerlo porque es una completa delicia.

Puse rumbo al horizonte
y por nada me detuve,
ansioso por llegar
donde las olas salpican las nubes,
y brindar en primera fila
con el sol resucitado,
sentarme en la barandilla
y ver qué hay del otro lado....
Joan Manuel Serrat
Comenzamos agosto en el blog y hoy llego con una entrada que tenía postergada..., hace unos días el blog cumplió su tercer aniversario, por ese motivo y porque me gusta cambiar siempre; estuve trabajando en una nueva imagen, conservando la esencia, porque siempre es bueno renovar y darle un nuevo aire a las cosas. Esa ha sido siempre una premisa en mi vida ya que la monotonía me aburre muchas veces, será porque soy aire..., así que con este nuevo look comenzamos mes.
Finalizamos julio con esta idea que traigo, que no es la más original debo decir..., pero sí que es una autentica y llamativa delicia, los protagonistas de esta receta sin duda los tomates a los que les hago la venia feliz. Cuando salgo a comer pizza o me preguntan por una de mis pizzas preferidas (por cierto de las mejores pizzas que se puedan encontrar en Brasil con certeza total si viajan a São Paulo, no dejar de ir a alguna pizzería, tienen infinidad de pizzas de muy buena calidad), siempre pido pizza Margarita y aunque esta tiene varios de sus ingredientes y bien podría ser una versión, decidí no bautizarla así porque no lleva la masa italiana y tampoco mozzarella.
Estos días he estado utilizando bastante coco, una fruta que me gusta mucho, siempre que compro... la demora es abrirlo porque lo dejo partido en pedazos que guardo en un bol entre el refrigerador y comienzo a comer como loca, se vuelve un snack compulsivo que tengo que guardar si no puedo estar acabándolo de una sentada...
Hoy la receta la traigo porque luego de ver tantas cosas frescas es inevitable no provocarse de las ensaladas deliciosas, coloridas y nutritivas. Y si hablamos de colores, entre más colores tengan mucho más ricas sin duda..
Cuando me dicen verano, no puedo evitar pensar en Colombia y las zonas de tierra caliente como el litoral Caribe y Pacífico, será que ahora por estar en el Sur y el frío (que ha sido más bien suave); cierro los ojos y si me dicen verano o algo asociado al calor, lo primero que se me viene a la mente es mi tierra y alguna de sus zonas cálidas para este caso de sus costas (o quizás es porque definitivamente la tierra jala...).
Luego de varios días de pausa por acá, llego de nuevo haciendo barullo en pleno fin de semana y aunque muchas cocinas están en modo vacaciones de verano (que ya he visto piscinas, mar, sol, playa, helados, cositas muy frescas y deliciosas...), yo ando en modo "horno feliz", para la ocasión no quise dejar de traer este pastel de ensueño que tenía escrito entre las "recetas por hacer". Una de esas tantas que vamos anotando en el cuaderno de recetas que muchas tenemos y que con los años se convierte en plural y luego quizás en colección...

Lunes comenzando semana llego con un plato contundente, de esos ideales para mojar pan, porque la salsa y textura que tiene es intensa y llena de sabor.

No me pude contener, debo decir... para comenzar fin de semana nada mejor que un rico Tiramisú no planeado...

Hace mucho tiempo que tenía en mente traer este plato tan brasileño y es que no hay ciudad en el país que no tenga unas cuantas tiendas especializadas en vender asaí, esa fruta amazónica que día tras día se ha vuelto tan famosa en muchos lugares del mundo y que precisamente para esta ocasión me ha sorprendido ver en el más reciente libro del famosísimo chef que hoy protagoniza esta entrada.

-Tal vez muchas veces nos haya pasado en la vida..., para esta ocasión me sucedió. Comencé a realizar la receta principal para el día de hoy que sería la crema de mascarpone (que claramente no es de mascarpone, ya que por estas latitudes no se consigue y decidida a utilizar un queso ricota que ya estaba añejándose en la nevera, la decisión estaba tomada, so pena de que no saliera bien... tomé el riesgo).
Comienzo de semana con un plato reconfortante para un día frío, de esos sencillos y rápidos que nos ayudan a calentar el cuerpo y que me recuerda un poco a los caldos que en Colombia se hacen en las ciudades de montaña, en las tierras frías y que muchas veces sirven para el desayuno, sin embargo es diferente..., uno de estos días traigo la changua santafereña para contrastar sabores que se parecen a simple vista; pero que, en cuanto al sabor son bien diferentes.
Cuando de películas de cocina me hablan, generalmente tengo buena disposición..., como siempre la premisa es intentar verlas para tener una impresión personal, porque muchas veces los gustos y opiniones externos pueden que no concuerden con los propios y no solo de películas de comida, en general con películas de otros géneros y con la vida misma.

Cuando escribes en medio del trinar que hacen los pájaros mientras llegan a sus nidos en las tardes de invierno (un supuesto invierno que este mes ha tenido pocos días fríos a decir verdad, haciendo la comparación con el año pasado, quizás llegue un poco más tarde o quizás no vaya a ser tan intenso... ya lo veremos). Con el transcurrir del tiempo, ya cumplimos cuatro años viendo crecer un trio de palmeras que en un comienzo eran pequeñas y en el piso de la casa no las veíamos, al día de hoy cuatro años después...

Hace unos meses me tope con esta ensalada en una tienda de productos japoneses que me fascina, en dicho lugar suelen hacer preparaciones para llevar como yakisoba, tofu, dulces de frijoles, sushi y algunos platos más que ahora no recuerdo... y entre las cosas que hacen en la cocina mágica del fondo de la tienda, se encuentra esta ensalada, me llamó la atención porque a simple vista solo lleva pepino, pero al verla de cerca tenía también algas, se veía tan fresca y rica que de inmediato memorice su nombre para buscarla.

De las películas que descubrí ya entrada en años... y aún me las sigo viendo, las del Studio Ghibli hacen parte de la colección de entrañables, que en un futuro les mostraré a los peques cuando lleguen. Pero es que no hace falta ser niño para hacerte unas ricas y bonitas tartaletas como estas; no imagino cuando me encuentre en esas tareas cómo seré, por ahora sueño con hacer miles de cosas creativas para incentivar la creatividad de los enanos en su momento.

Luego de la primera quincena de mes con dulces y deliciosos postres fríos y de horno... es justo y necesario un plato más contundente. Aunque para la ocasión tenía un strudel clásico que espero sacar en un tiempito y que hice hace unos meses, preferí preparar algo salado; una receta que brincaba en mi cabeza revoloteando sin cesar hace mucho..., pero no me atrevía a realizarla porque sencillamente no tengo la maquinaria apropiada para hacer esta clase de recetas. Por lo que, buscando por las redes me encontré con diversos métodos brasileños (porque acá aman las linguiças y claramente hay maneras un poco más fáciles de poder realizar este tipo de embutidos que más adelante les mostraré).

Entre Motankas y flores de amapola rojas, la cultura de Ucrania carga en muchos simbolos, enormes significados, desde tiempos antiguos las muñecas Motankas sin rostro y con una cruz en su cara, representa el sol, sirven de amuletos protectores e incluso pueden significar fertilidad... cada uno le carga un significado... me encanta esa idea... una muñeca que simboliza la protección para las familias Ucranianas.

Sin pensarlo, este inicio de mes esta marcado por los dulces... creo que la primera quincena de mes será tentadora y sutilmente dulce. Hoy llego con una receta fresca, con sabores que contrastan delicioso. Logré hacerla este fin de semana a última hora; y es que al ver la foto original de esta entrega y fuente de inspiración, era muy difícil desistir ante esta delicia...
Esta semana ha sido una correría sin fin, pero ya espero este fin de semana adelantar cuaderno y ponerme al día... Hoy la cocina Venezolana es la que llena de sabor y aroma la casa y esta entrada, sinceramente tenía muchas recetas entre manos para realizar y como siempre decidir y dejar algunas en pendientes, porque las tengo entre ceja y ceja y no descansaré hasta probar por lo menos una que me hace ojitos...

Comienzo semana especial..., con una receta muy representativa, llena de mimo y detalle, que me fascinó y sorprendió por completo. Y con certeza completa, repetiré de nuevo porque fue todo un éxito.

Para este domingo llegó con unos panecillos italianos, los Maritozzi, con aroma de naranja y uvas pasas, unos panes de leche, tiernos y definitivamente ricos...
El aroma de las cocinas brasileñas a mitad de mañana casi siempre es el mismo: aceite con mucho, mucho ¡ajo!. Recuerdo recién llegamos acá que no teníamos absolutamente nada, ni conocíamos a nadie... como todo al comienzo cuando llegas a un lugar nuevo.

Nunca digas de esta agua no beberé...
Porque siempre es bueno darse una oportunidad con las croquetas, esta vez en su forma contundente con sabores que contrastan delicioso, entre guisantes y menta un bocado que vale la pena probar.